Me duele el alma entera. Ya no me quedan lágrimas que llorar. Necesito tanto un abrazo, fuerte, así me puedo dormir sintiéndome acompañada.
Soy fuerte, yo puedo con esto... Pero necesito una mano que apriete la mía, que no me deje hacer tonterías y me contenga.
Mientras lloraba todos me miraban con pena, me preguntaban por qué estaba ahí sola, si tenía alguien para acompañarme a casa... Me vieron tan mal que una enfermera, muy dulce, me abrazó para que llore en su hombro. "Quedate tranquila, chiquita, que papi va a estar bien."
Dios, te pido por favor que no te lo lleves, dejalo conmigo. Yo prometo no renegar más, y cuidarlo mucho. Liberalo de todo dolor y pasamelo a mí, que sufro igual viéndolo así. Te cambio mi vida por la de él, porque no merece tantas cosas malas. Lo que menos tengo es ganas de seguir viviendo, es todo muy injusto. Llevame a mí que ya no me quedan ganas de estar acá. Regalale otra oportunidad a papá, que sin él yo me mato.
Me encantaría despertarme mañana y que todo sea una pesadilla. Me encantaría no despertarme más.