A veces creo que me acostumbré a la vida que me tocó pero, otras, duele. Sé que podrían pasarme peores cosas, pero me siento cansada. Quiero tirar todo al tacho, quiero vivir un poco más tranquila, sin tantas preocupaciones y cosas dando vueltas en la cabeza. Pero aunque sea increíble, hace diez años que contengo lágrimas, porque "yo tengo que estar bien, para que el resto este bien", porque "soy la alegría de esta casa". ¿Y si un día no lo soy? ¿Y si un día quiero liberarme y llorar? Imposible.
Gracias a Dios tengo un respiro, que me saca sonrisas todos los días. Me salvó cuando no tenía más aliento. Un vientito abrazador.
¡Te amo, te amo mucho!
No camines solo,
quiero caminar con vos.
Que en esta vida todo
es más lindo y más fácil
si se hace de a dos.