Así me siento. Diminuta. Tan chiquita que ni me ven.
Vendería lo poco que tengo para irme un tiempo bien lejos, sola. Acá ya no me quedan ganas de nada. Estoy agotada física y mentalmente. Pensé que este vacío que me saca el aire y que llevo adentro, era cosa del pasado.
Me persigue en todo momento, no me deja respirar. Vacío de mierda, angustia que me mata. No sé que hacer para que me valoren, para que me escuchen en lugar de que me oigan (clara diferencia).
Cansada. Ni fuerzas para abandonar quedan.